24 de noviembre de 2009

Mirando al Pacífico: otra perspectiva

El Océano Pacífico cerca de San José Escuintla (Guatemala)

Acostumbrados como estamos en Europa a concebir nuestra visión del mar desde los horizontes a que nos abren las aguas del Atlántico y del Mediterráneo, corremos el riesgo de simplificar lo que los océanos representan contemplados desde otros escenarios. No es simplemente la sensación de inmensidad la que nos embarga cuando nos situamos en la costa y alargamos la mirada sin percatarnos de la distancia real que la vista abarca. Siempre es grande, amplia, dotada de esa infinitud que deriva de la incapacidad del ser humano para calcular la grandeza de lo que ve cuando lo que ve sobrepasa con creces los límites de su imaginación.


Mas no se entiende el mar sin las tierras que sus aguas bañan, mansa y violentamente a la par. Tierras, gentes, lugares, vida, los inumerables matices del universo que viven en función del agua de amplios horizontes. Todos forman un cúmulo de elementos que, integrados, dan personalidad al litoral y permiten entenderlo como la expresión de ese engarce entre lo natural y lo antrópico que el océano vertebra hasta dar lugar a un entorno imposible de entender e interpretar sin las múltiples posibilidades de relación que se fraguan en los espacios costeros y que con tanta admiración como deseo contemplamos a veces quienes, como yo, somos de la tierra adentro. Jamás renegaremos de ella, por supuesto, pero también debemos admitir que nos sentimos reconfortados cuando de vez en vez nos acercamos a ese borde donde la tierra termina y de pronto la mirada se expande por la superficie de las olas que no cesan.


He visitado de nuevo el océano Pacífico, la enorme masa de agua que en 1513 descubriera Vasco Núñez de Balboa, a la que dio el nombre de Mar del Sur, más tarde rebautizado como el Pacífico por Fernando de Magalhaes. Poco de tranquilo tiene. Es un océano bravío, surcado por corrientes de gran potencia y generador de ciclones que afectan con impresionante crueldad a los paises que lo delimitan. En Centroamérica lo tienen en gran respeto y no es poco el miedo que provoca. Pero también dependen cada vez más de él. Es su puerta de apertura al mundo, la ventana a la que atender para que sus productos se dirijan a los mercados de los que dependen al tiempo que reciba los que les sirven para compensar lo que no tienen.


Acceso a Puerto Quetzal, "enlace con el mundo"


Acabo de conocer de cerca, y con explicaciones que agradezco desde aqui, la realidad de ese espacio marcado por vínculos comerciales in crescendo que es el Pacífico, trascendental para los pequeños paises de la América del istmo. He visitado con detalle el moderno Puerto Quetzal en Guatemala, del que muy poca gente en España y en Europa ha oido hablar. Es un puerto moderno, comenzado a construir en 1985 con el fin de impulsar las relaciones comerciales con Asia, especialmente con China, Japón y Australia, amén de las que integran a este pais en las rutas que llegan a San Francisco, a Vancouver, a Valparaíso o al Canal de Panamá. No entraré en detalles, porque no se trata de describir una realidad que salta a la vista. Simplemente diré que, al otro lado de América todo un mundo de intercambios se encuentra en plena expansión. Ni se lo imaginan.


De izda a dcha: Juan A. Gonzalez (Universidad de San Carlos), Luis Manuel Rodriguez (Secretario General de Puerto Quetzal) y un servidor de ustedes


En fin, un mundo de tupidas tramas que dibujan estelas interminables en la mar océana, aquélla a la que quería llegar Colón desde el Atlántico hasta que se topó con un continente hasta entonces ignoto, y que ahora en su costa occidental ha dado en buena medida la espalda a Europa para convertirse en el escenario donde todo se compra y se vende, bajo la mirada atenta y controladora de los grandes colosos asiáticos, a los que no se les escapa detalle.


12 de noviembre de 2009

Borja Santos frente al riesgo


Cuando oigo criticar a la juventud adopto siempre una postura de rechazo. Tan absurdo es generalizar en sentido negativo como entender que la etapa de la vida en la que todo se contempla con perspectiva de futuro cuanto se hace es digno de aplauso y encomio, simplemente por el hecho de ser joven. Nunca ha sido "divino tesoro", como la calificó Rubén Darío, sino momento crucial de la vida, tan esperanzador como repleto de escollos e incertidumbres. En varias ocasiones he manifestado en este blog mi rechazo a la crítica situación en que se encuentra la juventud - en España y por doquier - cuando trata de enfrentarse a la precarización del empleo, al acceso a una vivienda digna o al reconocimiento de sus valores por parte de una sociedad que en no pocos casos cuestiona lo que es capaz de hacer por el dificil mundo que le ha tocado vivir.



Por eso es conveniente resaltar, entre los muchísimos casos que pudiéramos encontrar a poco que levantemos la vista, aquellos que aportan argumentos favorables al reconocimiento de los méritos y del esfuerzo realizado por los jóvenes en nuestros días. Opino así porque me viene a la mente el nombre de Borja Santos Porras, ingeniero de Telecomunicaciones, a quien he conocido personalmente hace poco, aunque de él tenía referencia a través de la blogosfera y de las crónicas que de vez en cuando escribía en El Norte de Castilla, el diario decano de la prensa española y en el que también me complace colaborar.


Entablé contactos ocasionales con él a través de la red, que dejaron de ser virtuales cuando hace unos días le saludé en Valladolid compartiendo un buen café, a la vista del Conde Ansúrez, aunque la mente y la conversación nos condujeron al sufriente mundo americano, con el que se habia familiarizado de tal modo que escucharle se convirtió en una auténtica lección al servicio del conocimiento de una realidad que, por más que se conozca y se visite, nunca se sabrá entender por completo.


Ha ejercido eficazmente como técnico de Naciones Unidas en Ecuador, uno de los paises más pobres de América Latina y más intensamente amenazados por los riesgos naturales. He ahí el sentido de la tarea realizada durante los últimos años en esta tierra de turbulencias múltiples. Analizar los factores de riesgo, valorar su importancia y recurrencia, sensibilizar a las autoridades locales y a la población susceptible de verse afectada. Ahí es nada en un mundo de privaciones, sacrificios, dureza e imágenes implacables que chocan con la mirada y que la mirada no puede evitar, porque están ahí, porque forman parte del paisaje, porque la realidad no es esconde jamás.



De esa experiencia ha salido un caudal inmenso de conocimientos, que en parte se han vertido en un libro, que recomiendo encarecidamente a cuantos sientan como propios los problemas del mundo que sólo tiene problemas. Ecuador: una mirada al riesgo. Texto y fotografias son suyos. Ambos aparecen unidos en una simbiosis perfecta. La imagen lo llena todo, en ocasiones de manera espectacular, mas la palabra la enriquece al explicarla en su demoledora versomilitud, pues nada es opaco ni matizable, nada banal ni artificioso, real como la vida misma. No sé si se podrá conseguir esta obra fácilmente. Simplemente señalaré que lo ha editado Naciones Unidas en Ecuador. No es, sin embargo, una obra comercial. Es el testimonio de una de vida de trabajo, llevado a cabo por un hombre joven lejos de la molicie, el oportunismo y la mezquindad individualista que nos invade.


En la jerarquia de valores que nuestra sociedad ha acabado imponiendo quizá no ocupe las primeras posiciones luchar contra la pobreza y contra las miserias que ocasiona el riesgo natural incontrolado. Pero lo que es evidente es que quienes asi actuan tampoco buscan grandes recompensas. Les basta con saber que han sido útiles para quien lo necesita, reconocidos en su trabajo y merecedores de ese aplauso que más pronto que tarde, esperemos, los mejores de nuestra sociedad les otorguen.


8 de noviembre de 2009

¿Qué sería del mundo rural sin las mujeres?

Perspectiva de Cuenca de Campos (Valladolid)

Que el mundo rural atraviesa una crisis permanente nadie lo discute. Que esa crisis está motivada por la atracción que ejercen las ciudades como ámbitos primordiales de residencia y actividad es algo tan obvio que todo el mundo lo ha acabado asumiendo como algo inexorable. La ciudad domina sobre el campo, que apenas consigue mantenerse en pie cuando la emigración le priva de la gente joven y quienes permanecen en él lo hacen con una dosis de resignación que les lleva a mirar poco más allá de lo que sucede en el día a día. Envejecimiento, desilusión, silencio….Actitudes que el urbanita detecta en cuanto se acerca al campo para contemplarlo con la arrogancia que suele adoptar quien se sabe a resguardo de las frustraciones que ese tipo de espacio genera entre sus gentes.

De ahí que nada más necio que adoptar una postura de distanciamiento, petulancia, indiferencia o superioridad ante un mundo cuyos problemas, valores y perspectivas también nos pertenecen. Acercarse a él con curiosidad, interés y respeto es una obligación que viene impuesta por el convencimiento de que quienes viven en ese escenario tienen mucho, y bueno, que mostrar para bien de una sociedad que dista mucho de saberlo todo. Y es que con frecuencia uno descubre lo que la sociedad rural le enseña para ayudarle a comprender que lo que existe en los pueblos y en el panorama no urbano también encierra lecciones y advertencias dignas de ser aprendidas.

La evidencia nos revela que en muchas ocasiones quienes llevan las riendas de ese aprendizaje espontáneo y repleto de noticias valiosas son precisamente las mujeres. Por eso conviene resaltar y dejar constancia de las experiencias que se acometen cuando las mujer es, en un esfuerzo de superación y revitalización verdaderamente encomiable, asumen su protagonismo para transmitir sus inquietudes y dar a conocer que con ellas no van ni la atonía ni el abandono. No son vivencias genéricas, sino concretas, con nombres y apellidos, con los que se forma la nómina de las mujeres empeñadas en demostrar que si continúan en el campo es para algo más que para sobrevivir resignadamente en él.

Maria Angeles Acebes introduce la jornada ante la atenta mirada de Berta y Carmina

No ha mucho he vivido una experiencia que deseo dar a conocer. Ha sido de la mano de mi buena amiga Maria Angeles Acebes Palenzuela, historiadora del Arte, trabajadora incansable y entusiasta defensora de cuanto tenga que ver con la protección del patrimonio y su transmisión como fuente inagotable de conocimientos. Ha ideado un proyecto de gran originalidad e interés: hacer que la sociedad rural asuma la riqueza de sus valores patrimoniales para darlos a conocer a quienes deseen descubrirlos y entenderlos. No se trata de comunicar estos valores desde fuera sino desde la perspectiva de las personas identificadas geográficamente con ellos. Marian, como la llamamos sus amigos, se encarga de la formación previa, de enseñar el método adecuado, de familiarizarlas con lo que siempre han tenido ante sus ojos y que quizá no han sabido valorar suficientemente. Esta labor requiere una paciencia infinita, viajes frecuentes, idas y venidas, sorpresas, frustaciones y alegrías. No es tarea sencilla ni tampoco pequeña. Supone nada menos que imbuir ilusión en la gente y fomentar su autoestima a la par que el orgullo de vivir en un entorno que les es propio y que han de interpretar como algo dignamente valorizable a través de la palabra y el mensaje pertinentes.

Aunque modestos de momento, la tarea ha comenzado a dar sus frutos. Hace unas semanas comenzaron a darse a conocer en Cuenca de Campos, un pequeño pueblo al Norte de Valladolid. Marian me invitó a conocer la iniciativa en directo y allá que fui con mi cámara, con mi mochila y mis antenas bien abiertas. En un ambiente otoñal muy agradable y en la compañía de una veintena de personas, de pronto aparecieron dos mujeres que, en la cincuentena de la vida y con muchos sacrificios a sus espaldas, se mostraban dispuestas a enseñar su mundo con entrega, inteligencia, cultura y pasión. Berta Martínez y Carmina Mediavilla, así se llaman. Toda una jornada de recorrido, palabra, comentarios, buen humor, descubrimientos y generosidad a raudales. Por esas calles anduve yo disciplinado y atento a cuanto decían y explicaban; apenas intervine, salvo para reconocer su esfuerzo y entusiasmo.

Atención y expectativa del grupo a comienzos del recorrido

Agradecido y admirado, me despedí no sin antes felicitar a Marian por lo que ha hecho y lo que piensa hacer (afanada está ahora en otros pueblos de la Tierra de Campos vallisoletana, aunque sus horizontes no admiten fronteras), por ese tesón que ha puesto en recuperar los valores ocultos de un mundo en crisis, sacando a las personas interesadas a la calle, haciéndolas ver el papel que pueden desempeñar y demostrando hasta qué punto la mujer del mundo rural puede dejar de ser la persona sumisa y resignada que siempre ha sido para convertirse en una pieza esencial de ese escenario que sólo puede seguir adelante mientras sea consciente de las posibilidades que tiene.

Berta Martinez y Carmina Mediavilla transmiten sus conocimientos

30 de octubre de 2009

Todo vale para preservar el patrimonio y las identidades culturales

Iglesia Parroquial de Santo Tomás en Orgaz (Toledo), inaugurada en 1763 y obra de Alberto Churriguera

Por motivos profesionales he visitado la región de Castilla-La Mancha durante unos días y, como es lógico, no he querido perder la oportunidad de descubrir lugares y paisajes que hasta ahora desconocía y que merecen ser incorporados al ámbito de la curiosidad. Una curiosidad que conviene mantener siempre viva para darnos cuenta de que, más allá de nuestros horizontes habituales, existe un mundo inmenso, repleto de detalles y experiencias que nos permiten, al tiempo que relativizar lo nuestro, valorar lo que tienen los demás, que acabamos también asumiendo como propio, pues nada más necio que la exclusión de los valores ajenos.


Siguiendo una ruta improvisada, el viajero se topa de pronto con la villa de Orgaz, de la que no hablaré salvo para decir que sinceramente me impresionó, por su riqueza arquitectónica y la calidad de su centro histórico. Además, ¿quién no evoca de inmediato el famosisimo y sobrecogedor cuadro de El Greco con la escena que inmortaliza el entierro del conde que lleva el nombre del lugar?. Son tierras de la Mancha, de Castilla La Nueva, tierras de encuentro y confrontación en la Edad Media, espacios de recompensa y dádivas generosas para quienes ayudaron a los monarcas cristianos en su empeño por desalojar a los árabes que tanta impronta dejaron en los escenarios que drenan el Tajo y el Guadiana. Bastará, en fin, recurrir a las numerosas descripciones que sobre esta población se vierten en las guias de todos los formatos para percatarse del interés que les debiera suscitar si se adentran en la llanura toledana antes de acceder a los Montes que, desde el espectacular mirador de Los Yébenes, nos abren camino a espacios que identificamos ya con las características propias del sur peninsular. Suelos cubiertos por dilatadas plantaciones de olivo, que nos anticipan los paisajes que tanto cautivan a nuestro admirado Cornelivs.



Cartel anunciador en un pequeño comercio del centro de Orgaz de la obra
con la que se trata de apoyar la recuperación de los hornos de cal


Pero de lo que nunca tratan las guias es de los pequeños mensajes que uno descubre mientras callejea sin encontrarse con más compañía que la luz del Sol y el paso cansino de los paisanos sigilosos. Y porque nadie habla de estas pequeñas cosas, lo haré yo, pues creo que vale la pena difundirlos. Es la primera vez que me he encontrado con el nombre de Jesús Gómez Fernández-Cabrera, a quien no conozco, aunque las averiguaciones efectuadas a través de la red le identifican como un cualificado documentalista. En esta ocasión me detengo en su persona por la generosidad que ha puesto en hacer uso de su trabajo de erudición sobre la villa de Orgaz, recogido en un libro que quizá él habrá costeado, para con el producto de la venta, apoyar la recuperación de las “caleras”, que al parecer, y aunque se trata de una labor históricamente muy profusa en el espacio, dieron personalidad, trabajo y peculio al pueblo en el pasado; tanto que el municipio ha erigido una estatua al profesional del oficio.


Monumento a "el calero"


Hoy esos hornos abandonados se muestran como el testimonio de un pasado que ha dejado su huella en manifestaciones dispersas de un valioso patrimonio fabril que se trata de recuperar para que no se pierda la memoria de aquello que en otro tiempo tuvo su razón de ser y que hoy trasciende al recuerdo nostálgico para convertirse en un elemento cultural vivo a la vez que señuelo turístico. Algo comprensible en estos tiempos de sensibilidades potenciales en los que el turismo es el espejo en el que se miran los territorios para rentabilizar lo que tienen y, en muchos casos, para sobrevivir.


25 de octubre de 2009

El patrimonio expoliado, ¿a quién pertenece?


Con todos los honores, como corresponde a la importancia de la pieza, el bellisimo busto de Nefertiti ha sido reinstalado en el Nuevo Museo de Berlin tras su rehabilitación, al tiempo que observamos cómo las colas adquieren a veces longitudes gigantescas cuando se trata de admirar algunas de las maravillosas exposiciones presentadas en el Museo del Quai Branly de Paris, (no se lo pierdan si visitan la capital francesa), dedicado a las Civilizaciones no occidentales de Africa, Asia, Oceanía y América. Y, ¿quién no ha quedado sin habla al contemplar en el British Museum de Londres o en el Louvre parisino las manifestaciones del arte procedente de la acrópolis ateniense o de las civilizaciones surgidas junto al Tigris y al Eufrates?. Todos ellos reflejan, como valiosisimo atractivo turístico, la huella implacable del expolio provocado por la colonización y los efectos asociados a ella.


Ya nadie habla de lo que la presencia colonial supuso en aquellos pueblos sujetos a la dominación extranjera. Las leyes internacionales prohiben la explotación de unos pueblos por otros, sancionan las invasiones y condenan la usurpación de sus bienes históricos. Sin embargo, mientras la conquista y el trabajo forzado son severamente cuestionados, los objetos sustraídos durante el proceso de colonización provocan un entusiasmo sin precedentes. Muchos visitantes de esos templos del patrimonio arrebatado tienen la impresión de que siempre han estado ahí, forman parte del legado cuya ubicación la historia justifica como algo inevitable que hay que entender en función de las circunstancias que motivan la existencia de ese botín, producto del saqueo llevado a cabo sobre todo desde comienzos del siglo XIX hasta la primera guerra mundial, cuando las potencias coloniales procedieron a ese usurpación que hoy exhiben, orgullosas, en sus museos más emblemáticos.

La resolución 42-7, aprobada por la ONU en 1987, habla textualmente en su preámbulo de « La importancia que reviste la devolución de los bienes culturales que tengan para ellos (los pueblos afectados por el expolio) un valor espiritual y cultural fundamental, a fin de crear colecciones representativas de su patrimonio cultural». ¿Supondrá esa resolución algo más que una mera declaración de intenciones como a las que estamos acostumbrados cuando de medidas que afectan a los poderosos se trata?.

Nadie se imagina en estos momentos que pueda producirse la devolución de tan importante legado a los paises de donde procede, por más que las reclamaciones no cesen (Grecia lo viene haciendo con reiteración desde los años ochenta) y Zahi Hawass, responsable de la conservación de los restos arqueológicos de Egipto, se haya convertido en la voz tronante que solicita la retracción sin demora. El contencioso no suscita preocupación alguna a los Estados que acaparan esos bienes. Jamás responden a las reclamaciones o, en todo caso, como ha hecho Francia, se limitan a proponer la creación de comisiones que, sin guión ni plazos, se limiten a estudiar las propuestas presentadas. El Reino Unido siempre ha mostrado un desdén absoluto ante las peticiones de Grecia de recuperar las esculturas del Partenón que adornan las salas más concurridas del British Museum, o ante la solicitud de Egipto de hacerse con la Piedra Rossetta, que permitio a Jean-François Champollion descifrar la escritura jeroglífica


Es un tema crucial de nuestro tiempo y uno de los fenómenos más representativos de lo que significó la historia colonial del mundo. De ahí que, con independencia de lo que pueda suceder y mientras admiremos en Londres, Paris o Berlin, entre otras ciudades que han capitalizado el expolio, las maravillas procedentes de los paises que antaño dominaron, lo que nunca podremos perder de vista es la inmensa lección de historia que inevitablemente habrá de ir asociada a la contemplación e interpretación de tanta riqueza rentabilizada por quienes no la crearon.


Amigos: estaré ausente la última semana de Octubre por motivos académico-científicos. Visitaré Castilla-La Mancha y estoy convencido de que aprenderé muchísimo. Es una región que hace tiempo dejó de ser para mí simple tierra de paso hacia Andalucía o el Levante. Detenerse en ella depara experiencias interesantísimas.

19 de octubre de 2009

¿Son los blogs una plataforma de expresión literaria?


Provocador, iconoclasta, defensor de causas nobles, libre como el viento, con un punto de mala uva y con mucho talento a la vez, José Saramago ha reflexionado recientemente sobre el mundo de los blogs. Al parecer, él ha puesto, de momento, fin al suyo, tras poco más de un año de cultivo, que ilusionadamente inició a sus 85 años, motivado, como en su día dijo, por el afán de rejuvenecerse. Y lo ha hecho no porque denostara esta forma de expresión, sino porque desea tener tiempo para afrontar otro proyecto intelectual que cristalizará en un libro.

Aludo aquí al afamado escritor portugués porque hace unos días planteó una reflexión sobre este mundo de las escrituras abiertas, imprevisibles e indómitas, que desearía comentar. En un encuentro cultural dijo de forma provocativa que “los blogs son una forma de literatura como otra cualquiera… No hay diferencia entre la escritura de un blog y la literatura. Creo que al público le es indiferente ese debate sobre la inmediatez del periodismo”. Lo ha dicho en Italia, en el hotel Parenti de Roma, donde hablar de lo que se quiera no es fácil cuando la mirada siniestra de Berlusconi asoma por la nuca. De hecho el nefasto "caimano" ha vetado la publicación de una de sus obras.

Nunca habia oido este tipo de reflexión, referida a una forma expresiva que se ha abierto a los vientos del mundo sin reservas, ataduras ni limitaciones. Quizá quede mucho por debatir en torno a esta cuestión si es que merece un debate, superando el escenario habitual de las controversias circunscritas al ámbito académico y al veredicto implacable de la crítica. No trato de introducir aquí polémica alguna, pero, a raiz de la opinión de Saramago, me asalta la curiosidad de saber qué puede haber de verdad o de "boutade" en una reflexión que no parte de ningún necio. Pocos pueden negarle autoridad en la materia, aunque algunas de sus novelas no sean fáciles de roer.

En otra ocasión he aludido a lo que, a mi juicio, significan los blogs con motivo de un interesante encuentro organizado en Burgos hace un año por estas fechas. Desde entonces he procurado seguir con cierta atención, y dentro del escaso tiempo de que dispongo, las manifestaciones expuestas en esta plataforma de comunicación, que merecerían una investigacion, sociológica, cultural y hasta psicológica. Me limitaré simplemente a señalar que, más allá de la diversidad de perspectivas, temas y estilos que confluyen en este ágora de perfiles indefinidos e infinitos, creo que, en el fondo, no es desacertada la opinión del Premio Nobel portugués.

Pues si la literatura consiste en escribir a partir de la imaginación, de la creatividad y del empeño que quien lo hace pone por transmitir a los demás algo propio, ¿sería justo invalidar este califificativo cuando se trata de textos que en no pocos casos revelan talentos, inquietudes y estilos que se abren al ciberespacio con total libertad, exonerados de las servidumbres que con frecuencia aquejan a los escritores que hacen lo que sea con tal de entrar en el mercado o se pliegan a las exigencias de las editoriales con merma de su autonomía y de su libertad, a la par que se enredan en telas de araña marcadas por la inquina, la difamación y la envidia?. No siempre ocurre, pero ocurre, ¿o no?.

En otras palabras, ¿donde están en estos tiempos de fronteras difusas los límites que determinan lo que es una creación literaria?. José Saramago lo aclaró también en su intervención romana: "los limites están en la calidad de las ideas, no en el formato"

14 de octubre de 2009

Mensajes en la calle: los hijos de la inmigración juegan con el poeta medieval en la villa de donde procede el General San Martín




Son esas escenas que, de pronto, sin buscarlas ni esperarlas, se presentan ante los ojos del viajero. Escenas sencillas que alimentan y dan sentido a los ruidos de la calle; escenas sin duda intrascendentes, efímeras y circunstanciales aunque con un significado que induce a la mirada, a la reflexión y al comentario. Ocurrió el pasado fin de semana durante la visita que hicimos varios amigos a la villa palentina de Paredes de Nava, dentro de esos recorridos que nos gusta efectuar a la búsqueda de sorpresas, curiosidades y sensaciones novedosas. Siempre me ha atraído el lugar que vio nacer a Pedro y Alonso Berruguete y al poeta Jorge Manrique. Es un lugar interesante desde el punto de vista histórico, con notable riqueza monumental y con un plan de recuperación arquitectónica francamente admirable.




Al llegar a la Plaza Mayor me llamó la atención la escena. Un grupo de niños latinoamericanos jugaban y se divertían ante la atenta mirada de Jorge Manrique, el celebérrimo autor de las Coplas a la muerte de su padre, considerada una pieza esencial de la poesía medieval española. Es una obra que he leido muchas veces, que me sé casi de memoria, como tantos que en algún momento de su vida han recitado aquello de “Recuerde el alma dormida/avive el seso y despierte…”, o “nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar” o “cualquiera tiempo pasado fue mejor”….


La figura silente e impávida del poeta, de imagen juvenil, se veia agasajada por las voces animadas de los niños que lo utilizaban como pieza central de sus juegos. Por lo que averigüé, eran niños recién llegados de Michoacán. De las tierras altas mexicanas a las tierras abiertas y elevadas de la Tierra de Campos. Todo un mundo de contrastes se abría a su mirada, seguramente proyectada ahora por vez primera al mundo exterior.

Nada sabrían entonces de quién fue el que ahora les acogía en su regazo y les permitía disfrutar de la placidez en una tarde tranquila del otoño castellano. Pero lo acabarán sabiendo con el tiempo y hasta es posible que lo valoren como una referencia visual indisociable de su infancia. Mas de lo que no hay que dudar es que, pese a su inmaterialidad y a su mirada perdida, la imagen del poeta, que cantó a la vida en su tránsito hacia el mar, se sintió reconfortada con la presencia cercana y cálida de unos seres inocentes que, en los primeros años de su vida y llegados de la América descubierta a los pocos años de su fallecimiento, se abren a un mundo lleno de esperanzas e incertidumbres a la vera del poeta en el pais que les acoge y que ni se imaginan lo que va a suponer en sus trayectorias vitales.

Por cierto, deben saber que Paredes de Nava es también el pueblo natal de Gregoria Matorras, la madre del General José de San Martín, el Libertador de Argentina, Chile y Perú, y a la que el pueblo dedica una altiva escultura, a la que acompaña, entre otras, una lápida que "el niño argentino" dedica a tan relevante dama. Su lectura no tiene desperdicio.



9 de octubre de 2009

Barack Obama: ¿un Nobel precipitado?


Varias son en este blog las entradas que he dedicado al Presidente de Estados Unidos, Barack Husein Obama. Siempre he mostrado en ellas una gran consideración por el político que, gobernando el pais más poderoso del mundo, ha introducido un cambio en el funcionamiento de la geopolítica mundial, que marca una ruptura drástica con el modelo hegemónico aplicado por Washington a lo largo de la Historia y que parecía iba a imponerse sin réplica posible tras el fin de la guerra fría y el atentado del 11 de Septiembre de 2001.


Fuimos muchos en Europa y en el mundo los que aplaudimos esa elección y los que, siguiendo de cerca sus declaraciones, analizando sus posturas ante los problemas del planeta y oyéndole hablar de lo que nunca habiamos oido hablar a un Presidente norteamericano, tenemos la sensación de que algo ha cambiado en la forma y en el fondo y de que el panorama internacional se ve impregnado por un discurso que invita al encuentro, al multilateralismo y a la búsqueda de soluciones compartidas a la hora de afrontar los problemas de un mundo que continua aquejado de fuertes tensiones.


¿Basta eso para justificar en estos momentos la concesión a Obama del Premio Nobel de la Paz?. Apenas nueve meses han transcurrido desde que tomara posesión de la Presidencia. Ha hablado mucho, ha viajado sin descanso, ha abierto temas complicados en su propio país, ha hecho declaraciones coherentes con los principios que siempre le habiamos oido., se ha callado en otras, pero no cabe duda de que transmite una imagen que invita a la esperanza. Tiene frentes durísimos abiertos en Estados Unidos contra la intolerancia, los privilegios y la reacción más obtusa, y es muy probable que su atención se centre sobre todo en resolverlos, pues amenazan claramente su prestigio y su futuro político. Si lo consigue, el aplauso será universal.


Pero, la paz… ¿qué avances se han dado realmente a favor de la paz durante su aún breve mandato?. Guantánamo sigue abierto y nadie habla ya de cuándo se pondrá fin a ese ignominia contra los derechos humanos; en Irak no se ha conseguido más de lo que ya se había alcanzado en los últimos meses de Bush, los atentados están a la orden del día y la corrupción lo domina todo; la situación en Afganistán se deteriora de dia en día con un gobierno acusado de fraude y un pais cada vez más ingobernable; el permanente y atroz bloqueo de Gaza y la usurpación incesante de Cisjordania por parte Israel siguen convirtiendo a la tragedia palestina en el epicentro de la tensión mundial mientras está comprobado que el lider norteamericano se muestra impasible ante las marrullerías y el cinismo de un Netanyahu que mantiene su desprecio de siempre por la legalidad internacional. Y qué quiere que les diga, ni un paso ha dado Obama para abordar la ilegalidad de la ocupación del Sahara occidental por Marruecos, en tanto que las guerras, llamadas de baja intensidad, que asuelan el continente africano, con sus hambrunas y sus destrozos de vidas y haciendas han dejado de tener el más mínimo interés para los grandes de este mundo. Jamás ha aludido a ellas o lo ha hecho sólo en contadas ocasiones.


¿Dónde está la paz?. ¿En el desarme nuclear?. Ya veremos, pues en este tema no se ha pasado de las buenas intenciones. No basta tampoco con ser sensible con el cambio climático o con llamar la atención sobre la tragedia ocasionada por la pobreza. La paz es otra cosa, y los galardones que avalan a quien logra avances en ella no debieran caer en el descrédito. Por supuesto que Obama me merece mayor respeto que tipos como Henry Kissinger o Simon Peres que también fueron obsequiados con el Premio Nobel de la Paz, cuando son artífices de la guerra y la vulneración de la Ley, lo que les obligaría a devolver, si tuviesen decencia, lo que inicuamente les dieron.


Mas eso no significa que no sienta cierta sorpresa o desazón ante un reconocimiento de tanto nivel hacia Obama cuando no hay motivos suficientes para ello, pues la prudencia o el sentido común aconsejan esperar a que el tiempo y los hechos comprobados avalen de forma inequívoca, con resultados tangibles, lo que de momento es tan sólo una mera prueba de confianza hacia un futuro que todavía está por escribir.


Ahora bien, dándole vueltas al tema, y ante la hipótesis de pudiera tratarse de una decisión astutamente planteada por la Academia Noruega, ¿cabe la posibilidad de que la concesión de este Premio encierre en el fondo la voluntad de que Barack Obama se comprometa realmente con políticas favorables a la paz para así ser verdaderamente merecedor del premio concedido de antemano?.

Una cuestión abierta a la polémica, sin duda.

7 de octubre de 2009

La Fundación Sánchez-Albornoz agoniza (y prolonga su agonía en medio de la incompetencia)


¿Quién no ha oído hablar de Don Claudio Sánchez-Albornoz?. Fue un intelectual serio, riguroso, comprometido con su tiempo. Reconocido como uno de los medievalistas más relevantes de Europa, se mantuvo leal a la Segunda República Española, de cuyo Gobierno en el exilio fue presidente entre 1962 y 1970. Vivió en Buenos Aires muchos años, en los que formó una prestigiosa escuela de historiadores, que harían de esta vertiente del pensamiento un campo de investigación muy interesante tanto desde la perspectiva de sus cultivadores como de quienes se han aproximado al conocimiento del pasado a través de las valiosas sugerencias interpretativas que ofrece la Historia Medieval. Su obra “España, un enigma histórico” marcará un hito en la interpretación de los fundamentos históricos de lo que hoy conocemos como España.


El legado de Don Claudio, que regresó del exilio en 1976, es inmenso. Tras su fallecimiento en 1984, se creó la Fundación que lleva su nombre, con sede en Ávila, la ciudad natal del historiador y político, y en cuya Catedral reposa. Una Fundación para perpetuar su memoria, preservar su obra y hacer de ella un espacio para el encuentro, el debate y la formación en torno a las técnicas historiográficas. Proyecto ambicioso, en el que se daban cita las Diputaciones de Avila y León, la Junta de Castilla y León, la Comunidad de Madrid y el Principado de Asturias: una mezcla de instituciones variopinta, aunque, en principio, comprometidas con el mantenimiento de la Institución mediante una aportación anual de 30.000 euros. Dinero público en su totalidad, se trata de una partida exigua para organismos de tanto calibre y disponibilidad de medios, aunque lo cierto es que esta cantidad, fijada en 1984, nunca se ha actualizado. Más tarde, la Comunidad de Madrid, gobernada entonces por Alberto Ruiz-Gallardón, el flamante promotor del Madrid 2016, la abandonó en 2002 al tiempo que el Gobierno asturiano decidió rebajar por su cuenta la aportación inicialmente asumida.


Como dice el tango, “entre todos la mataron y ella sola se murió”. Todo parece indicar que por ahí van las cosas en ese proceso de debilitamiento y abandono inexorables de una Fundación emblemática, en la que ya la instituciones que forman el Patronato han dejado de creer hace tiempo. ¿Mala gestión?, ¿desidia administrativa?, ¿desinterés político?, ¿actitud de indiferencia hacia algo que ya no está de moda, que tiene poco rédito electoral?. Cualquiera sabe, mas lo cierto es que en estos tiempos en los que las instituciones promueven culturetas a troche y moche sin reparar gastos, cuando a todos se les llena la boca al hablar del patrimonio, cuando las campañas de marketing arrastran presupuestos que nadie imagina… lo que ya no brilla ha dejado de interesar.


Y es que en nuestros días priman los juegos florales, las llamaradas de artificio, sobre la labor callada, a largo plazo, que pocos ven y que políticamente apenas vende. Hoy, siete de octubre, se ha reunido en León el Patronato para discutir, según reza el tercer punto del Orden del Dia, la “Propuesta de extinción de la Fundación”. Si tapujos, a las bravas, tal cual. Parece que la suerte está echada, pero no importa. Lo importante es que los juegos florales y los fastos que el viento se lleva, y que es a donde va la pasta, no se queden a la luna de Valencia, y menos ahora que tan de moda está lo que sucede en esa Comunidad Autónoma mediterránea, digna de mejores gobernantes.


Addenda:


Nota de prensa publicada tras la reunión: “la idea de disolverla queda pospuesta, al menos hasta dentro de unas semanas, cuando, de nuevo en León, los patronos de la Fundación vuelvan a sentarse, esta vez con un estudio económico real que, por unanimidad, se ha aprobado encargar para analizar la viabilidad de la Fundación. El hijo de Sánchez Albornoz, miembro también del patronato y presente en la reunión se ha confesado decepcionado por este suceso, pero a la vez esperanzado de que se encuentre una solución que permita la continuidad de la Fundación. Según ha afirmado, no se trata de resolver únicamente el problema monetario, sino que se ha pecado también, según su criterio, en el diseño del plan de actividades que puede haber hecho que algunas instituciones se hayan sentido maltratadas. De modo que aboga además de por una redefinición de los términos económicos, por explorar también un nuevo diseño para el futuro de la Fundación para que las actividades se correspondan con las aportaciones de las distintas instituciones”.

Seguiré puntualmente este proceso y les tendré informados. Gracias por la atención mostrada por quienes han enviado sus interesantes comentarios.


4 de octubre de 2009

Ella nos enseñó a entender América




MERCEDES SOSA


Fue la antorcha que, en medio de la bruma,

nos mostró el valor de la inmensidad

que encierra el universo americano


Fue el mensaje que, henchido de ilusión y de esperanzas,

abrió fronteras, cruzó montañas,

sobrevoló ríos, abarcó llanuras


Fue la mirada que, alerta y siempre viva,

descubrió los matices de una identidad forjada

que se resiste a perder el rumbo de su fortaleza


Fueron las manos abiertas al encuentro de las gentes

que, en su diversidad, se esfuerzan por mantener

la dignidad en un mundo que se transforma con ellas


Fue, en fin, la voz rotunda y siempre libre

que estalló del Norte al Sur

para demostrar que con la palabra y la música

se construye también la América total





3 de octubre de 2009

Si el poder cede ante los poderosos, ¿dónde está el poder?


No voy a analizar aquí las medidas económicas de carácter fiscal que acaba de adoptar el Gobierno español para hacer frente a los enormes costos impuestos por la crisis. Las valoraciones que se han hecho sobre ellas son coincidentes – desde la izquierda y desde la derecha – en señalar que van a hacer mella sobre las rentas medias y modestas, dada la importancia asignada a la presión fiscal indirecta por incremento del IVA. Lo que sorprende es que se hayan orientado las decisiones en este sentido después de mantener un discurso grandilocuente por parte del Sr. Rodríguez Zapatero contra los “poderosos”. En tono airado y con la gravedad que en las ocasiones críticas imprime a sus palabras el presidente del Gobierno español ha criticado “la falta de sensibilidad y la poca visión de país de los poderosos ante la crisis económica, por mantener prioridades que no coinciden con las del Gobierno, que es mantener la protección social y garantizar los derechos de los trabajadores”.


Confieso que el término me llamó la atención: los poderosos. Como tales habría que entender a los que ostentan el poder, a los que mandan, a los que con sus decisiones orientan la vida de los que no poseen dichos atributos. La palabra es precisa y vaga a la vez. Significa lo que significa, pero queda sumida en el terreno de lo ambiguo cuando no se concreta de quienes se trata. ¿Son los empresarios insensibles, los banqueros codiciosos, los especuladores sin freno, los poseedores de grandes patrimonios, los aristócratas de renombrado linaje, los que evaden capitales impunemente?. ¿Son todos estos o, dentro de ellos, habría que especificar quienes revisten más responsabilidad o merecen una crítica más contundente y reprobadora?.


Cuando leí esas declaraciones tan genéricas me vinieron a la mente aquellos versos de Rafael Alberti (Nocturno), que dicen “las palabras entonces no sirven, son palabras / manifiestos, artículos, comentarios, discursos, / humaredas perdidas, neblinas estampadas, /qué dolor de papeles que ha de barrer el viento”. Es decir, las palabras no sirven cuando sólo son palabras.


Y son solo palabras cuando los hechos no se corresponden con lo que se quiere decir con ellas. Pruebas hay sobradas de que quienes más tienen disfrutan de un poder que se mantiene incólume. Sueldos que se incrementan sin rubor, jubilaciones anticipadas con gabelas muchas veces millonarias, fondos dinerarios que mantienen un tratamiento de privilegio frente a las obligaciones tributarias del común de los ciudadanos, actitudes proclives al fraude fiscal que no se combate como se debiera. Arrogantes gabelas protegidas del huracán que a la gran mayoría asuela en medio de una crisis que se antoja prolongada. ¿Dónde están las medidas que reflejen esa postura firme ante formas de poder tan insolidarias?.


El discurso deja de ser idealista para convertirse en artimaña falaz cuando se suben las cargas a las clases medias y bajas mientras se repite que serán los ricos los que más paguen. Alguien tan poderoso en la política como Don José Blanco, ministro y hombre de peso en el partido gobernante, señaló, al enterarse de la pensión de 3 millones de euros asignada impúdicamente al consejero delegado del BBVA, que “debería tener una fiscalidad mayor”. De nuevo, las palabras. “¿Debería tener o tendrá?”. No hay matices frente a una disyuntiva tan clara. De los deseos a la realidad solo existe la delgada línea que separa el poder ficticio del poder real.

2 de octubre de 2009

Apabullante Brasil


Los últimos Juegos Olimpicos (2008) pusieron al descubierto la extraordinaria potencia económica de China. Concebidos y diseñados como su gran carta de presentación ante el mundo, aún resuenan en nuestra memoria las imágenes de tan espectacular epopeya. Ocho años después, y tras la edición de Londres (2012) que nos devuelve la antorcha al Viejo Mundo, Brasil tratará de reproducir de nuevo, en 2016, lo mucho que representan en el mundo del siglo XXI los llamados países emergentes, esa categoría de Estados que eran secundarios hacen apenas veinte años y que ahora se erigen como los colosos de una economía que une innovación, con mercado y elevados contingentes de mano de obra “very cheap”. Los ingredientes para fortalecer su competitividad frente a la Europa que se debate en un mar de contradicciones y cuyo futuro admite toda clase de pronósticos.


Rio de Janeiro versus Madrid. Dificil competidor, quizá imposible de antemano. Tengo la impresión de que la suerte ha estado echada hace mucho tiempo. Es la primera vez que el mayor espectáculo del mundo, el más costoso, el más apabullante, el más emblemático visita América Latina. Y lo hace por la única puerta por la que podía entrar. Rio no será la mejor ciudad del mundo para organizar un evento así y seguramente ocasionará grandes quebraderos de cabeza a quienes se han lanzado a esta aventura. Pero no es Rio de Janeiro la que ha ganado. Ha ganado Brasil porque es el símbolo de las nuevas potencias que se afianzan sin apenas réplicas en este azaroso e incierto comienzo del siglo XXI.


Madrid lo logrará, al fin, en 2020. Que nadie lo dude



26 de septiembre de 2009

Viñetas que invitan a pensar: cuando lo público se confunde con lo privado


Nunca dejaremos de sorprendernos de los comportamientos que algunos de quienes enfáticamente se consideran defensores de los intereses generales de la sociedad adoptan para, amparándose en ellos, encauzar buena parte de sus energías y desvelos al incremento obsceno de su peculio personal. Son la gangrena de la democracia. “No os fiéis de los que se proclaman a todas horas preocupados por lo que al común afecta. Esos son los más sospechosos de barrer en exclusiva para su casa”. Con estas palabras, Arturo Barea advertía de la propensión de los voceros a simular con palabras hacia la galería la perversión de sus tejemanes ocultos a favor de sus intereses. Pero no siempre es así. Hay algunos, y de ellos bien se sabe en España, que no se recatan en justificar su dedicación a la política movidos por el afán, no ocultado, de “forrarse”.


Abiertamente o con disimulo, las noticias que proclaman la dimensión de los escándalos detectados en el ejercicio del poder han dejado de ser sucesos esporádicos para convertirse en el pan nuestro de cada día. La ciudadanía asiste, impávida, desconcertada y rabiosa a la vez, al espectáculo de la “política rentable, es decir, de la labor llevada a cabo por los que se aprovechan de la coyuntura de ser alguien en ese mundo de las decisiones con trascendencia social para sacar beneficio particular de una labor que nunca creerán suficientemente recompensada.


La imagen ofrecida por la pareja Kirchner en Argentina ha dado la vuelta al mundo a medida que han salido a la luz los incrementos patrimoniales de un tandem, frívolo y henchido de demagogia, que parecía prometer algo en la maltrecha imagen de la política argentina para acabar reiterando las miserias de una casta institucional que se reproduce como la retama rastrera en las superficies yermas de la Patagonia. Aunque existen, desde luego, políticos honestos, no es el aprovechamiento del cargo para fines privados un caso excepcional. Se trata de un fenómeno globalizado al que no se le ven fronteras y que no causa rubor alguno a sus protagonistas, habituados a adoptar la estrategia de aguantar el chaparrón hasta que amaine, pues acaba amainando, o seguir el consejo, tan frecuentemente asumido por los carentes de escrúpulo, de que “la mejor defensa siempre es un buen ataque”.


En España son numerosos los maestros en el arte de aplicar este principio, de tirar balones fuera, de acusar al contrario de lo mismo y, lo que es más grave, de imputar al sistema la existencia de los mecanismos de control que permiten poner en evidencia este tipo de prácticas y sancionarlas. Del cinismo en las posturas se ha pasado a la agresión sin rubor contra el que descubre los comportamientos corruptos. Ese es el adversario a abatir, ya sea juez o policía cumplidores de su deber. Todo vale con tal de asegurar la impunidad, pues los mismos recovecos del sistema acabarán descubriendo que siempre puede haber alguien muy amigo en el ámbito de la Justicia para el que la confusión entre lo público y lo privado no existe mientras ocupe, como en la viñeta de El Roto, bolsillos diferentes.


Y hasta que eso ocurra, que le quiten lo bailao.

23 de septiembre de 2009

Basta analizar esas miradas para saber que se ha perdido la esperanza


La imagen es contundente y confieso que me ha impresionado. Por eso la traigo aquí, porque resume sin paliativos el escenario de tragedia y desencuentro representado por quienes se dan la mano. No es un acto espontáneo, sincero, sentido y llamado a tener siquiera una mínima incidencia positiva en la evolución de los hechos que motivan el encuentro, tan repetido como reiteradamente frustrado. La frialdad sin tapujos impera por encima de cualquier otra sensación. La sonrisa protocolaria que comúnmente aflora por cortesia en los rostros de quienes se saludan para tratar de algo, aquí se torna en rictus severo, en ademán de desconfianza profunda, de recelo superlativo, de miradas irreconciliables. Saludo para la fotografía. Ahí acaba todo.


Si nos detenemos en las expresiones respectivas, el análisis daría para todo un tratado de psicología de la mirada. Observemos al tipo de la izquierda, de nombre Netanyahu y que a la sazón ocupa la jefatura del gobierno del Estado de Israel. ¿Qué pensará ese hombre mientras mantiene la boca apretada, reteniendo el exabrupto y embargado por la sensación de que el trago forzoso va a pasar enseguida y que nada ni nadie va a decir nada sobre la estrategia de expolio y destrucción que, con la más absoluta impunidad, despliega sin restricción alguna contra el pueblo palestino?. Pensará que ese acto es fugaz, de apenas diez segundos, y que es un peaje asumible que ha de pagar porque así se lo ha pedido el que, en el centro de la fotografía, le contempla hastiado del papel que le ha tocado desempeñar y sin confianza alguna de que sirva para algo.


En efecto, en la mirada de Barack Obama, el presidente norteamericano, no hay atisbo alguno de satisfacción o de aquel orgullo que antaño exhibiera Bill Clinton ante el apreton de Rabin y Arafat en los jardines de la Casa Blanca, sino de hartazgo, de malestar y de convencimiento de que nada puede hacerse para poner freno a uno de los comportamientos políticos más miserables y abyectos de nuestro tiempo. Y, en cuanto al sujeto de la derecha, el Abu Mazen, que preside la Autoridad Palestina, qué quieren que les diga. La seriedad con que afronta la escena esconde el desencanto propio de quien todo lo ha perdido y lo ha de seguir perdiendo hasta la extinción de aquellos a los que dice representar.


Acabo de oir, íntegra, la rueda de prensa que el Sr. Rodríguez Zapatero ha dado en Nueva York con motivo de la Asamblea General de Naciones Unidas. Ha hablado de los tres hechos que amenazan el mundo contemporáneo. Entre ellos, en el segundo, ha aludido a Oriente Medio, pero lo ha hecho de forma tan vaga, tan elusiva, tan falta de concreción, tan para la galería, cuando falta muy poco para que asuma la presidencia de la Unión Europea, que todo parece indicar que una vez más el mundo entero mira para otro lado cuando de contener la agresión de Israel sobre Palestina se trata, quizá satisfecha su mala conciencia con la escena que nos ocupa y que no es sino la manifestación inequívoca de que ya no hay lugar para la esperanza.


La imagen es propiedad de Associated Press

20 de septiembre de 2009

En América Latina la libertad de expresión se encuentra seriamente amenazada


Recibo mensajes de colegas latinoamericanos que expresan su preocupación por lo que, a su juicio, constituye una seria amenaza para el desarrollo de sus sociedades y de sus culturas. Argentinos, venezolanos, hondureños, bolivianos, colombianos, cubanos… personas del mundo académico y de la pequeña empresa, creadores de ideas y ensambladores ilusionados de proyectos de futuro se lamentan de que las ideas que contribuyen a hacer a una sociedad más abierta, crítica y sensible se encuentran seriamente amenazadas por una corriente represora de la libertad de expresión, que, sin miramientos de ningún tipo, se ejerce con soberbia, autoritarismo y una dosis de arrogancia que induce, acompañada de un lenguaje ofensivo e intimidatorio, al temor y al abatimiento intelectual.

Jamás pudimos pensar que Cristina iba a hacer lo que está haciendo. La presión sobre Clarín es una indecencia”, me indica un prestigioso colega de La Plata; “Criticar a Chavez se ha convertido en el peor de los riesgos”, señala un texto repartido hace unos dias en la Universidad de Mérida. “No podemos visitar Honduras, donde se ha impuesto de nuevo la miseria de la dictadura y de la corrupción”, se lamentan los guatemaltecos que mantenían vínculos estrechos con sus compañeros de Tegucigalpa o San Pedro Sula, y con los que ahora no pueden relacionarse si no quieren perjudicar a los que viven bajo el régimen de terror de Micheletti y sus secuaces.

¿No será ésta la manifestación más plausible de la idea transmitida por Eduardo Galeano cuando - en la última edición de Las venas abiertas de América Latina- habla de “la hoja de una espada sin empuñadura, que corta por todos los lados a quien quiera sostenerla y mucho más a quien quiera forcejear con ella”?. La memoria nos recuerda que hace un cuarto siglo cayeron los regímenes militares que asolaban el continente, abriendo camino a procesos democráticos que suscitaban confianza en el futuro y alentaban un tiempo mejor y, desde luego, más propicio para la lucha contra la pobreza y la superación de las desigualdades en el espacio socialmente más desigual del mundo. Con cuánta ilusión contemplábamos en Europa el inicio de una etapa democrática, que al fin podía encauzar hacia mejor las enormes potencialidades de esa realidad hasta entonces vejada por la miseria y la violencia.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte las diferencias ideológicas, y más allá de las soflamas que las sustentan, se difuminan ante un panorama proclive al control de los medios y de la libertad de expresión. "Unos 300 colegas fueron asesinados en la región en la última década y el número de perseguidos, exiliados, etcétera, podrían contarse por centenas", denuncia desde Bruselas el periodista español Francisco Audije, secretario general adjunto de la Federación Internacional de Periodistas, FIP, la mayor y más antigua organización mundial de prensa, que hoy representa a unos 60 mil periodistas en más de 100 países. Entre tanto, la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, ha recibido denuncias sobre atentados, agresiones y amenazas contra medios y periodistas en Brasil, Ecuador, Honduras, Colombia, México y Venezuela, así como sobre las polémicas leyes de comunicación en Argentina y Ecuador.

Asistimos, pues, a un proceso de involución política bastante generalizado, que amenaza la democracia tan costosamente conquistada, afianzando los mecanismos de control que dificultan el debate, empobrecen el conocimiento de la realidad y supeditan la evolución del concepto de ciudadanía a los criterios dominantes de un poder que considera la libertad de expresión como un enemigo a abatir.

15 de septiembre de 2009

Elecciones en Portugal: ¿España como pretexto?


Nada de lo que sucede en Portugal debe resultarnos indiferente. No sólo la contigüidad física justifica ese interés; también contribuye a ello la constatación de que la historia ha trabado una relación estrecha entre ambos países, con momentos de encuentro y desavenencia propios de una relación de vecindad que nunca ha sido fácil y que, por tanto, se ha traducido en un desconocimiento bastante acusado, en recelos que afloran sin provocarlos y en actitudes aviesas que, analizadas con la perspectiva de nuestros días, no resulta fácil entender.


Personalmente siempre he sentido un gran interés por Portugal, país que visito a menudo, sobre el que he trabajado alguna vez, en el que tengo excelentes amigos y que me encanta cuando de disfrutar de los paisajes, de la cultura o de la gastronomía se trata. Viví muy de cerca la conquista de la libertad a mediados de los setenta y desde entonces no hay suceso político en la patria de Miguel Torga, Dulce Pontes y Orlando Ribeiro que no me suscite, cuando menos, curiosidad.


Comentando hace unos días con mi amigo Mariano Fuertes, esforzado médico español que trabaja en la bella ciudad de Mirandela, en la región de Tras-os-Montes, la situación existente con motivo de las elecciones legislativas del 27 de Septiembre, he tratado de ponerme al dia con el fin de interpretar el complicado panorama del marco político de ese país y, sobre todo, el sentido de los debates, que siempre dan idea de por dónde van las sensibilidades, las inquietudes… y las demagogias características de toda campaña electoral.


Y hete aquí que de nuevo surge España como motivo de controversia, suscitando una polémica que sorprende tanto por su atavismo como por su impertinencia cuando ambos países forman parte de la Unión Europea, por lo que todo va más en la línea de la desconfianza que de la aproximación en un escenario compartido. El detonante lo ha marcado la líder de la derecha recalcitrante que se agrupa en torno al PSD, dirigido esta ocasión por una mujer, llamada Manuela Ferreira Leite. Poco le importa a la señora haber formado parte del Consejo de Administración del Banco Totta, filial del Santander, o haber sido ministra del Gobierno que negoció con España la integración de las líneas de alta velocidad ferroviaria.


El espíritu de buena armonía ya no sirve cuando lo que interesa es sacar votos a costa de la animadversión hacia el vecino, a modo de chivo expiatorio de las autocarencias inconfesables. Y en ello ha debido ver esa señora un caudal inmenso de posibilidades de victoria al oponerse de manera furibunda a la integración de los ejes internacionales del AVE con Vigo y con Madrid, pese a estar auspiciados por los fondos europeos. Es una infraestructura que favorece el enlace, que estimula la comunicación, que alienta los espacios de confluencia de intereses. “No me gustan los españoles metidos en la política portuguesa, porque Portugal no es una provincia española”, ha dicho Ferreira Leite frente a José Sócrates, confundiendo, nunca mejor dicho, la velocidad con el tocino. Y es que la demagogia en política no admite límites. Así que a partir de ahora, ya se sabe: el slogan electoral de la senhora Ferreira está cantado. De Espanha nem bon vento, nem bon casamento nem comboio de alta velocidade”. Cada uno por su lado y el que venga atrás que arree. Cuando no hay ideas con gancho, buenas son las que despiertan las vísceras del agravio, aunque sea ficticio.


Imagen: Perspectiva del rio Douro cerca de Peso da Règua

10 de septiembre de 2009

La labor de Baltasar Garzón marcará un hito en la historia de la justicia


Cuestionado, admirado, vilipendiado, criticado, reconocido…. todo respecto a él se hace con pasión y vehemencia. Asi son las actitudes, contradictorias, polémicas y rara vez indiferentes, que los ciudadanos muestran hacia Baltasar Garzón Real, el juez de la Audiencia Nacional española con mayor proyección tanto en su país como el mundo. De él se ha dicho de todo. Se le acusa de ser poco riguroso en las instrucciones que realiza, de mostrarse demasiado efectista en sus iniciativas, de buscar la imagen y el relumbrón por encima de todo. No entraré a discutir estas observaciones, que, por lo que he visto, vienen casi siempre moduladas por los cambios de perspectiva y de valoración de quienes, alabándole en exceso cuando les interesa, le llenan, en cambio, de improperios y denuestos cuando sus pautas no se acomodan a lo que a ellos les gustaría que hiciera. Practicando la ley del péndulo oportunista, se desacreditan a sí mismos mientras dejan incólume la imagen de un juez que ha logrado sobrevivir a toda suerte de vaivenes y zarandeos.


Y conseguirá hacerlo de nuevo con brío reforzado. Cuando un magistrado del Tribunal Supremo, llamado Varela, decide admitir a trámite la denuncia de una banda fascista y sórdida autodenominada impúdicamente Manos Limpias, que arremete contra Garzón por insistir en investigar los crímenes imprescriptibles del franquismo, la pretensión de los que así actúan no puede entenderse más que movida por una doble finalidad: la de preservar la impunidad de la única dictadura europea cuyos responsables todavía ocupan indignamente lugares de honor en las calles españolas; y la de parar los pies al magistrado que ha sabido parar los pies de delincuentes contra los que nadie se había atrevido a poner en el lugar que les corresponde. Si a Garzón hay que atribuirle el mérito de haberse enfrentado al mundo de la droga que todo lo corrompe y al terrorismo de Estado frente a ETA, hay que reconocerle también el coraje demostrado frente a los criminales de esa banda y la infraestructura de extorsión, propaganda y muerte que sustenta la aventura asesina de quienes siempre han sido los peores enemigos del pueblo vasco.


¿Audacia excesiva, quizá temeridad, adobadas por un ego sobredimensionado?. Qué más da. Merced a Garzón la imagen del siniestro Augusto Pinochet se hundió en el pozo en el que quedó sumida hasta la desaparición del dictador chileno. A su atrevimiento se debe la defensa del principio de justicia universal que, aunque diluido por el gobierno español, ha logrado poner en evidencia la tragedia argentina durante los años atroces de aquella dictadura miserable y abrir los ojos ante la barbarie de Guantánamo, que nadie debiera olvidar.


Pero, ay, cuando al juez nacido en la Sierra Morena jienense se le ocurre hacer que la Ley de la Memoria Histórica en España sea algo más que una declaración de buenas intenciones y pone en el punto de mira a los que sumieron al pais en una guerra civil y en una postguerra atroz, entonces hacen acto de presencia las fuerzas sempiternas de la caverna española para pedir su inhabilitación y que se calle para siempre. Aventuro que han metido la pata hasta el corvejón. Con su querella y su imputación, la figura de Garzón se acrecienta y robustece a la par que dignifica un panorama judicial donde priman en exceso las sombras sobre las luces.

6 de septiembre de 2009

Fiestas patronales, tal como son: ¿dónde está la diversión?


Que nadie piense que soy un cenizo o que estoy en contra de las celebraciones que permiten disfrutar de vez en cuando de la vida. Compartir un buen rato con la familia o los amigos es un placer que alegra aquellos momentos que, por las razones que sean, elegimos para pasarlo bien. La oferta de ocio de que se dispone actualmente es enorme, brinda posibilidades como nunca habían existido, permite abrirse a un mundo de experiencias creativas gratificantes y satisfactorias. En fin, entiendo que la ruptura festiva en el transcurso de la vida cotidiana resulta tan agradable como necesaria.


Pero observo que las fiestas patronales se han convertido desde hace tiempo en otra cosa, que me disuade de sumarme a ellas. No las recuerdo así en mi infancia y juventud donde sí tal vez tuvieran sentido porque el resto del año transcurría de una forma donde poco juego había para la diversión que se saliera un poco de la rutina. Hoy, en cambio, y salvo contadísimas manifestaciones de buen gusto, cada vez más excepcionales, lo que priman son el ruido, la chabacanería y el alcohol, que fluye a raudales.


Los espectáculos musicales, el teatro o los carruseles de feria, que antaño se identificaban y nos identifican con lo excepcional del momento, quedan completamente arrumbados por el olor de las fritangas que apestan en la calle, el griterío permanente de los jóvenes que, agrupados en peñas o lo que sea, transportan en los carros retirados de los supermercados cantidades ingentes de bebida, por la que compiten de manera desaforada, y por el espectáculo reiterado y obsesivo de los toros, toros y más toros que día a día dan rienda a todo tipo de sensaciones cuando no revelan la precariedad de ideas que permitan sustituirlo por otra cosa o hacer del encierro un episodio excepcional y no el santo y seña de la programación festiva. “Sin toros no tiene sentido la fiesta” decía el otro día el alcalde de un pueblo vallisoletano, donde mañana, tarde y noche el toro preside la jornada.


Me viene esta reflexión a propósito de las fiestas de Valladolid, donde el poder de la hostelería lo domina todo, y de las que hace años he decidido pasar por completo. Ni me gustan ni me interesan. Aunque todos sabemos que en España hay experiencias aceptables, se ha acabado imponiendo de manera bastante generalizada un modelo festivo de estilo cutre y ramplón, macarra y estridente, cuando no violento, en la mayor parte de las ocasiones, que carece por completo de interés, al menos en mi opinión. Lo cierto es que se trata de algo insólito en Europa (ignoro si en otros ámbitos ocurren cosas así). Pues, desde luego, nadie se imagina ciudades o lugares europeos que están en la mente de todos verse de pronto conmocionados por la marabunta de grupos vociferantes, que ponen las calles perdidas de suciedad y pestilencia, mientras se entusiasman corriendo delante de un toro aun con el riesgo de su vida. Terminado el encierro, ya no hay más que hacer, salvo rendir un homenaje permanente a Baco y esperar a la próxima estampida. Todo lo demás es accesorio. En eso y no en otra cosa consisten los "sanfermines" de Pamplona, el paradigma por antonomasia de la fiesta arrolladora.


¿Estaré equivocado o es que realmente debemos seguir convencidos de que Spain is different?. Aludo a este tema porque sociológica y culturalmente tiene interés. ¿No les parece?.


Addenda: Tres dias después de escribir este postm han tenido lugar los sucesos ocurridos en Pozuelo de Alarcón (Madrid), donde ha estallado una violentísima reacción juvenil al recorte del programa festivo. Ha bastado este pretexto para que la violencia se apoderara de la calle con manifestaciones terribles de destrucción y agresividad. El hecho ha coincidido con la fiesta patronal y ha abierto un debate que, me imagino, va a dar para mucho. Lo sorprendente es que el lugar donde esto ha ocurrido no es ningún barrio marginal, sino un municipio en la zona más valorada social y urbanísticamente de Madrid, un espacio de élites politicas y empresariales, donde todos llegan económicamente a fin de mes y donde la calidad de vida está más que garantizada... hasta que la ola virulenta, empapada de todo tipo de alcohol y sumida en la cultura del "botellón", ha hecho acto de presencia para demostrar que nadie está a salvo de la marabunta que comento.


Imagen: Encierro en Peñafiel (Valladolid)

3 de septiembre de 2009

Algo muy importante ha sucedido en Japón. No lo perdamos de vista


Es un país lejano, pero de gran importancia en la historia contemporánea del mundo. Nuestras referencias sobre Japón son quizá las más numerosas y variadas de cuantas tenemos sobre Asia. Ciudades emblemáticas de ese archipiélago de sinuoso trazado y permanentemente amenazado por las convulsiones de la naturaleza afloran enseguida a nuestra mente a poco que nos detengamos a recordar. Los productos allí fabricados forman parte de nuestras vidas hasta el extremo que con frecuencia no sabríamos qué hacer si no los tuviéramos a nuestro alcance. "Esos jodidos japoneses, qué fuerza tienen", decía mi abuelo, lo que a mí siempre me creó en la infancia la sensación de que, efectivamente, eran los más fuertes del mundo.


De ahí que cuanto ocurra en Japón nos interesa porque de alguna manera ha de repercutir en el mundo y en su trayectoria. Por esa razón conviene reseñar el significado que tiene la victoria del Partido Demócrata, que acaba de ganar las elecciones, desalojando del poder al Partido Liberal, que ha gobernado el país durante 54 años. No es, desde luego, una revolución pero reviste, en mi opinión, una enorme trascendencia. Aconsejo leer el artículo publicado en la prensa española por el líder de la opción ganadora, Yukio Hatoyama, que en breve será primer ministro. Reconozco que su lectura me impresionó, por el lenguaje utilizado, por las ideas expuestas, por la coherencia de su pensamiento, por la actitud ética que transmite y por la sensación de cambio que en él se planteaba, y que en cierto modo supone, como se ha señalado por algunos medios europeos, “la entrada del Japón en una era nueva”.


Aparte de someter a revisión el modelo económico hasta ahora dominante, llama la atención la envergadura de las medidas sociales previstas: ayuda a las familias con hijos en edad escolar, protección a los hogares monoparentales, garantías para las personas jubiladas, apoyo a los pequeños agricultores, medidas a favor de los trabajadores, etc. Las criticas formuladas por el Keidanren, la principal organización patronal japonesa, demuestran la dimensión del viraje producido y la actitud de sorpresa provocada por una victoria que, aunque posible, no estaba asegurada. Habrá que seguir el proceso para ver hasta dónde llega y con qué problemas habrá de enfrentarse en una sociedad demasiado rígida y sometida durante décadas a patrones de gestión que relegaban a un segundo plano la dimensión social de las decisiones.


Varias preguntas parecen pertinentes: ¿asistimos en Japón a un fenómeno político similar al experimentado en los Estados Unidos?, ¿son en ambos casos el reflejo de una actitud crítica de las sociedades frente a los efectos más perjudiciales de la globalización?, ¿supone en los espacios afectados por el liberalismo a ultranza una recuperación de las posiciones defensoras del Estado del bienestar o, cuando menos, de no abandonar en tiempos de crisis los principios que abogan por la solidaridad con los más desfavorecidos?. Cuando Yukio Hatoyama tituló el articulo al que me he referido como «La llave de la fraternidad» es obvio que estaba pensando en algo más que en mantener una línea de acción basada en las premisas y en los objetivos del sálvese quien pueda.


Imagen: Perspectiva de Tokyo desde el Ayuntamiento, en el barrio de Shinjuku (2007)

1 de septiembre de 2009

La lección de La Iruela


Siempre hay una primera vez para crear precedentes que pueden servir como experiencias aleccionadoras. Así se avanza en la historia y así se ponen en evidencia hasta qué punto hechos y circunstancias que parecían inamovibles pueden ser sometidos a revisión sin que el mundo se detenga ni hagan su aparición los jinetes del Apocalipsis. Más bien al contrario, todo tan sencillo y lógico como lo que acaba de suceder en el municipio de La Iruela, en la provincia andaluza de Jaén, donde nuestro compañero y amigo Cornelivs despliega sus muchas habilidades.


Es un municipio hermoso, con su inconfundible silueta marcada por un esbelto castillo medieval y en el que es posible apreciar las bellezas de la Sierra de Cazorla y los paisajes espectaculares enriquecidos por una naturaleza sorprendente, que cuenta entre sus muchos valores con el nacimiento del río Guadalquivir. La recuerdo cuando la visité hace tres primaveras, coincidiendo con esa etapa de explosión natural que ese Parque ofrece hasta hacerla inolvidable.


Si visitar Cazorla y ese municipio, con sus pedanías de Burunchel y Arroyo Frio, siempre ha merecido la pena, ahora lo es más porque su ayuntamiento ha tomado una iniciativa que no puede ser pasada por alto. Ha decidido, en estos momentos de crisis y angustia laboral, destinar el dinero presupuestado para las fiestas taurinas – 30.000 euros - a contratar a doce parados del pueblo durante dos semanas. Es la primera vez , que yo sepa, que en España ocurre una cosa así. En el país donde raramente se concibe la fiesta sin toros en sus más diversas modalidades de manifestación, y casi siempre con riesgos y con las expresiones de crueldad más lamentables, esa decisión ha de ser calificada, cuando menos, de valiente, audaz y solidaria. Basta de toros cuando el dinero escasea y hay quienes lo están pasando mal: algo así ha debido pensar los que gobiernan ese lugar.


Ha abierto debate y suscitado controversia, como no podía ser de otro modo. Opiniones encontradas en torno a un tema que incide claramente sobre los bolsillos de unos, los que se oponen de manera furibunda, y la sensibilidad de cuantos avalan una iniciativa que sin duda tiene gran calado. Y que, más allá de la disyuntiva entre toros sí y toros no, ¿no creen que la postura de José Antonio Olivares, alcalde de La Iruela, supone un desafío a la hora de plantear que otro modelo de fiesta es posible sin depender necesariamente del recurso inevitable al toro como elemento de distracción cuando no de barbarie?.