26 de mayo de 2012
Mensajes en la calle (35): Cuando las campanas acompañan al desastre
24 de mayo de 2012
La pobreza infantil en España: otro impacto brutal de la crisis
15 de mayo de 2012
La Educación: una prioridad al comenzar el mandato
12 de mayo de 2012
La indignación frente al miedo como estrategia disuasoria
La lectura de la obra es de todo punto recomendable, ya que no sólo esclarece el sentido y alcance de las implicaciones que en el comportamiento social provoca la transmisión del "miedo" con los efectos bloqueantes que desde el punto de vista psicológico provocan sino que al tiempo sirve como soporte de un interesante y necesario debate en torno al significado de los movimientos de indignación ciudadana, surgidos hace un año y que tuvieron en España su escenario de arranque y difusión para adquirir al poco tiempo proyección internacional. Y ahí siguen.
11 de mayo de 2012
Utilizar políticamente la palabra falseando su significado
Espacios transformados (8): Cuando el paisaje de la educación queda eclipsado por la poda implacable
La verja nunca ha marcado una separación drástica entre la plaza y el espléndido edificio que desde hace más de un siglo simboliza la enseñanza secundaria pública en la ciudad que baña el Pisuerga. Es una verja noble, cuidada, esbelta, pero sobre todo transparente y diáfana, que no impide ver lo que ocurre dentro de su perímetro. Más que disuadir, invita a la visita porque da la sensación de que algo importante puede suceder tras ella, una vez franqueada. Durante años de sus aulas han salido millares de alumnos que han puesto en evidencia que, lejos de perder el tiempo y de malgastar los recursos que se las destinaban, daban buena cuenta del saber hacer de la mayoría de su profesorado que, sin estridencias ni vanaglorias, con esfuerzo y sensibilidad, se limitaba a prestar su servicio en medio de un reconocimiento social por debajo del que realmente merecía. Labor callada, labor positiva, labor solidaria, empeño con proyección de futuro.
De pronto, la verja ha perdido su imagen de siempre para servir de escenario de la tragedia y de las inseguridades que se abaten sobre el entorno por ella resguardado. El espacio se transforma a medida que sobre él acechan los símbolos que amenazan la calidad y los horizontes de la tarea ejercida. Manos anónimas se han encargado de darlo a conocer a cuantos se acercan al recinto para demostrar que algo tan simple como unas tijeras encierran un significado demoledor. Lo que ellas representan, el recorte sin miramientos, no hace sino reproducir en la mente y dejar vívida en la memoria de quienes las contemplan la incómoda sensación de que lo conseguido va a quedar seriamente dañado sin otra pretensión que la de aplicar a la educación el escalpelo reductor mientras se desestiman o menosprecian las regresiones cualitativas que de ello se derivan. Es la mutilación por la mutilación, el desmoche sin paliativos, cercenando precisamente aquello que hace a una sociedad más justa, más culta, mejor integrada y más solidaria, mientras incólumes permanecen los privilegios deliberadamente situados y protegidos a extramuros de la crisis.
No tardando mucho, el tiempo se encargará de demostrar las consecuencias letales de tales medidas, pero para entonces las tijeras de papel que encuadran la perspectiva del Instituto Zorrilla de Valladolid habrán desaparecido por efecto de la intemperie mientras su huella permanecerá indeleble en el desempeño de una tarea de cuya calidad y satisfacción depende el futuro del país.
9 de mayo de 2012
Ante un escenario de desigualdad creciente y de incumplimiento de los compromisos solidarios todas las voces son necesarias
6 de mayo de 2012
Francia como referencia histórica
30 de abril de 2012
Espacios transformados (7): la frontera ya no es lo que era
Las fronteras han dejarlo de serlo allí donde el tránsito de un país a otro se efectúa sin ningún tipo de obstáculo. Ocurre en la Unión Europea, donde se tiene la sensación de que, en efecto, las fracturas creadas por la historia han sido superadas merced al decidido propósito de configurar, con mayor o menor fortuna, un territorio plenamente integrado. Es cierto que los límites permanecen estrictos desde fuera de ese ámbito pero quedan desvaidos cuando el viajero se desplaza sabiendo que lo hace a un espacio que no es el suyo pero que siente vecino y compartido.
29 de abril de 2012
No hay estrellas que brillen sobre Palestina
23 de abril de 2012
Mensajes en la calle (34): Homenaje a las Bibliotecas públicas en el Día del Libro
18 de abril de 2012
"El atroz encanto de ser argentinos"
Lógica capitalista pura y dura, desarrollada en un marco de coexistencia no fácil entre la empresa, con una participación relevante, aunque minoritaria, de capital español, y el Estado argentino, pero que se ha mantenido, dentro del conocido juego del difícil equilibrio que siempre se produce entre una multinacional privada y el poder político, hasta que la presidenta Cristina Fernández ha decidido expropiar la fracción argentina de la compañía (de cuyas acciones Repsol posee el 57,4 %) sin los trámites a que obliga la legislación internacional, garantista para el Estado y para las empresas, de modo que las actuaciones llevadas a cabo por una u otra parte deben ajustarse a la jurisprudencia establecida que no excluye la nacionalización siempre que haya motivos justificados y se llegue a la liquidación mediante un justiprecio objetivo. Sin embargo, ha dejado intacto el paquete de acciones que, equivalente al 25,4 % del capital, posee el Grupo privado Petersen, perteneciente a la familia argentina Ezkenazi, amiga de los Kirchner, y que permanece en silencio ante la decisión adoptada.
15 de abril de 2012
Cuando las paredes sirven para vencer al olvido
Dibujar un inmenso mural unificado por las múltiples evocaciones que suscita la bandera tricolor supone, desde la perspectiva de quien lo hace y de quienes lo admiran, el reconocimiento de que los valores republicanos significan algo que no debe quedar relegado al olvido. Más allá de lo que representó la efímera experiencia republicana española, proclamada hace 81 años, es evidente que el espacio público cobra vida y se enriquece cuando el espíritu reivindicativo de los promotores de la idea y el talento del artista que lo plasma en la pared manifiestan que el ideario construido sobre las ideas de libertad, solidaridad e igualdad no solo sigue teniendo pleno sentido sino que su reclamación es más necesaria que nunca en estos tiempos de expolio frenético de lo público y de desmoche implacable de lo que más dignifica al ser humano que es su derecho a ser reconocido como sujeto de los derechos que tanto ha costado conquistar.
Será también una referencia poderosa e inolvidable en la imaginería de la ciudad de Valladolid, porque, ocurra lo que ocurra, siempre estará presente en el recuerdo el día en el que la pared de la calle Juan de Mambrilla apareció de pronto embellecida por los colores y los símbolos que propugnan una vida mejor y que al tiempo sirven para que no queden sumidos en el olvido a cuantos los defendieron, particularmente en ese mundo tan maltratado de la enseñanza en libertad. Quizá no lo entiendan todavía las monjas, de origen latinoamericano, que pasan de largo; pero el joven que, sentado en el banco, contempla la paloma de la paz, vecina del barco palestino, no tardará en percatarse de que algo más que vivo colorido anida en ese mensaje, henchido de símbolos merecedores del máximo reconocimiento, de la más sensible de las atenciones.
8 de abril de 2012
Opiniones desaparecidas, ausentes debates
Apenas ha pasado poco más de un año y seguramente muchos ya lo han olvidado. Con cuánta pompa y circunstancia un grupo de personajes conspicuos de la economía y del think tank mediático español presentaron a los cuatro vientos un informe que iba a solucionar para siempre "los males de la patria", que diría el gran Lucas Mallada. A la sazón gobernaba, lánguido y abatido ya, el Sr. Rodriguez Zapatero, de quien nunca más se supo. Todo un mensaje el de esos caballeros en la línea de flotación del Gobierno de entonces, al que pretendían poner en evidencia, recurriendo incluso a la presentación de su propuesta al Jefe del Estado, a fin de que la resonancia de sus intenciones, la máxima y más contundente posible, no admitiese paliativos. No ha llovido mucho, la verdad, pero los vientos de la zozobra y la inquietud se han apoderado del país, mientras el debate se ha simplificado sobremanera hasta el extremo de empobrecer el panorama de forma increíble. Abrumados por el objetivo unidimensional que centra exclusivamente la atención en la palabra redundante y obsesiva - "déficit, déficit, déficit" - ha desaparecido como por ensalmo toda referencia, siquiera sea aproximativa, hacia el rumbo al que se orienta España en medio de este agobiante tremedal en el que nos desenvolvemos.
Cuando miramos al futuro, no sabemos qué decir, pues nadie habla ya de modelo de futuro, ni de lo que haya de ser España cuando, en tan solo año y medio, observemos, impávidos y desconsolados, los restos del naufragio a que nos conduce la demolición de lo queda de Estado del bienestar. Ni una palabra se dice sobre el escenario a perseguir, sobre qué hacer con nuestros recursos, con nuestros científicos, con esos profesionales que en el día a día se esfuerzan sin saber bien qué va a ser de ellos. Se recurre, para salir del paso e intentar transmitir una vaga sensación de confianza, a la frase hecha, al argumento repetitivo que, de manera mecánica y predeterminada, asocia el despegue al momento en el que – sacrificado todo lo sacrificable y con fuerte retracción del consumo en un contexto de deterioro abrumador de la capacidad adquisitiva como resultado de un desempleo masivo – se considere que un nuevo ciclo expansivo hará acto de presencia sin anticipar cuándo, ni cómo ni con qué dimensión. Como una especie de latiguillo memorizado se ha impuesto este discurso – “relato” lo llaman ahora algunos periodistas - entre los que defienden la estrategia seguida, por más que no acabe de aportar los efectos pretendidos ni se atisbe tampoco cuándo vaya a ocurrir
¿En qué quedó, señor Serra, aquel documento de tanta prosapia, aquellas ideas que iban a revolucionar España y a sacarla de la postración y del marasmo en qué estaba sumida? Silencio sepulcral por parte de los otrora campeones de la opinión cautivadora y necesaria. Se apagaron como la vela incapaz de sobreponerse al flujo del vendaval que todo lo arrasa. En medio de ese panorama de discurso único desde el poder, se echa de menos la voz y la palabra de los que creían tener el futuro en sus manos. En realidad, ¿era tan sólida como se pretendía?






